Bienestar Juntos: Conexión Humano-Animal desde la Etología
A modo de “mini marco teórico” voy a comentar por aquí los titulares de los temas que más me han ayudado a explorar el mundo del bienestar en las relaciones sociales:
- Etología aplicada al Bienestar Animal como ciencia.
- Antrozoología como ciencia muy reciente que estudia las interacciones y relaciones entre humanos y animales no humanos.
- One Welfare y One Health como enfoques integradores.
- “Cambio del comportamiento humano para los animales”, propuesto por la HBCA.
A partir de aquí, el resto de los conceptos propuestos son el resultado de una buena mezcla entre experiencia personal y profesional, así que no tendré más autores para citar.
Decidí crear este espacio para transmitir y compartir mi percepción sobre la relación entre el bienestar humano y animal, alejándome de tecnicismos académicos y asumiendo mi subjetividad como Bióloga y Etóloga.
Bienestar Juntos es una forma de ver las relaciones sociales entre dos individuos —humanos o animales no humanos— desde una base biológica. Cuando me refiero a “Relación Humano-Animal”, usaré el término “Animal” en sentido práctico, aplicado a especies sociales no humanas (principalmente el caballo).
Desde este enfoque, se disuelve la línea entre humanos y animales: parto del reconocimiento de dos individuos sociales, con características y necesidades específicas según su especie.
Por ejemplo: cuando se relacionan dos seres sociales, ambos comparten la necesidad de compañía, espacio, juego, alimentación, movimiento; y en esa interacción física se comunican, expresan emociones y desarrollan vínculos afectivos.
¿Cómo se aplica todo esto?
Los diferentes servicios que ofrezco parten de esta base común. Pero no existen recetas universales: por eso la Etología es mi brújula, y quiero compartirla contigo.
Como en todas las relaciones sociales, podemos estudiar sus patrones usando métodos específicos. En este caso, aprender a observar (sin interpretar) el comportamiento del caballo y el propio a través del método etológico. Incorporar el registro del comportamiento como herramienta nos ayuda a conocernos mejor, en la interacción con el caballo y con nosotros mismos.
Más allá del caballo, cuando reconocemos nuestros propios patrones de comportamiento, podemos identificar cómo se repiten en nuestras relaciones con otras personas… ¡e incluso con nosotros mismos!
Y si los reconocemos, ¡podemos cambiarlos!
Para eso también sirven el Yoga Trapeze y las herramientas de Descodificación Biológica. Ambas nos conectan con el cuerpo, de formas más o menos sutiles, para escucharlo, comprenderlo y actuar.
“Cuando identificamos aquello que realmente queremos cambiar, damos el primer paso para ser dueños de nosotros mismos.”
